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03/11/2011
Los gatos son grandes especialistas del disimulo. Es posible que padezcan graves enfermedades y que nosotros ni lo sospechemos.
Las señales que manifiestan los gatos pueden ser muy sutiles y pasar fácilmente desapercibidas, por eso siempre debemos observar atentamente los siguientes aspectos:
Comportamiento:
¿Es normal, o está deprimido, excitado, buscando atención o evitando el contacto?
Apetito y sed:
¿Ha aumentado o disminuido?
Micciones:
¿Nos parece que el gato siente dolor o dificultad al orinar?
¿Se ha producido algún cambio en la frecuencia o en la localización de las micciones (por ejemplo fuera de la bandeja)?
¿Hay algún cambio en el aspecto u olor de la orina?
Heces:
¿Observamos dolor o dificultad al defecar?
¿Ha cambiado la frecuencia, el aspecto o la localización de las deposiciones?
¿Está estreñido?
Postura, actividad o actitud (los siguientes signos pueden ser síntomas de dolor):
¿Está encorvado o de cuclillas?
¿Ha disminuido su actividad y la interacción con las personas u otros animales?
¿Pasa más tiempo dormido o descansando?
¿Se asea menos?
¿Se esconde?
¿Se muestra reacio a usar la bandeja?
La observación de estos puntos nos permitirá darnos cuenta de que algo no va bien y proporcionará una valiosa información al veterinario, en caso de que sea necesario.
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