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24/10/2011
Los gatos, originariamente procedentes del desierto, están “diseñados” para beber poco. Sin embargo, el agua es un elemento imprescindible y debemos asegurarnos de que esté siempre disponible.
Los gatos, sobre todo los que toman una alimentación seca, siempre necesitan tener agua fresca a su disposición, ya que el alimento contiene muy poca humedad. Debemos asegurarnos de que su bebedero está limpio y que tiene agua, pero no hay que sorprenderse de que prefieran beber de otros sitios, como de grifos o fuentes, de las peceras o del plato de las macetas.
Si el gato empieza a beber más de
lo normal (polidipsia) hay que llevarlo al veterinario, pues puede tratarse de
un síntoma de una enfermedad grave, como fallo renal, diabetes u otros
problemas hormonales.
Hay que comprobar regularmente cuánto bebe nuestro gato para detectar cuanto antes cualquier alteración. Si no le vemos beber de su recipiente para el agua, tendremos que averiguar de dónde consigue el agua y asegurarnos de que siempre esté disponible.
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